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martes, 22 de febrero de 2011

Buscaba. El regalo y la palabra

 

En la noche oscura,
donde el silencio se rompe
en estrellas blancas .
En la mañana dulce,
en la tarde pálida,
dentro de mi alma,
yo buscaba.

¿Donde la vida esconde
su secreto ?
¿En qué lugar oculto
se halla la esperanza ?

Buscaba en el corazón
y no encontraba.
Buscaba en los pliegues
recónditos del pensamiento,
pero no encontraba .

Y los días seguían su curso,
y las noches cerraban su manto,
y el alma se anegaba en llanto
porque la paz no era
sino un sueño,
una imposible quimera.

Rezé en silencio
con mi alma abierta,
llorando
sin lágrimas
añorando una respuesta .

Yo, sin saber, te buscaba .

Días, horas, instantes,
el tiempo ahoga
cuando el vacío nutre de sangre
las entrañas.

Yo, sin saber, te buscaba .

El milagro , ¿ dónde se oculta ?
la esperanza, ¿ cómo atraparla ?

La respuesta estaba cerca,
dulce, sensible,
enamorada .

Y eras tú , y yo te buscaba .

Y te encontré ,
y entonces cesaron las palabras
porque el amor
fundió el sueño y la esperanza,
la vida y el aliento
en tan solo una mirada .

Tu regalo no fue la tierra perecedera,
sino el oro del espíritu,
el verso, la flor y la mirada.
Qué divino regalo recibir en mis ojos
el fuego de los tuyos,
sentir en mi alma
el calor de tu aliento, adorada princesa de los sueños blancos.

Oh, Dios, puro y generoso, la encontré cuando buscaba,
y ahora todo es esperanza .


lunes, 21 de febrero de 2011

Beso de escritor



Escritor, vagabundo, nicromántico, el cuerpo sin vida de Luis de Andrade apareció en la buhardilla donde vivió sus ultimos días .
Nadie apareció para reclamar su cuerpo , nadie parecía conocerle . La policía averiguó más tarde que acababa de llegar a la ciudad . Después descubrieron que había publicado algunos cuentos y poemas, pintado cuadros , casi siempre retratos ....siempre bajo un seudónimo : El Viejo pescador .
Aún no se conoce a ciencia cierta si murió de muerte natural o fue un suicidio . Tan solo una carta manuscrita, misteriosa, le iba a servir de recuerdo y epitafio .


Fragmentos de la carta de Luis de Andrade

<i Aún hoy me produce escalofríos , pero creo que recordarlo me hará bien y me traerá mayor calma . La historia comenzó cuando acepté aquel empleo . Tal vez no debí hacerlo pero llevaba varios meses ocioso y necesitaba dinero y – sobre todo – salir de mi caparazón y regresar a un mundo que parecía haberse vuelto hostil .
No era momento de preguntarme cómo había llegado a aquel extremo sino decidirme rápido para buscar una solución . Estaba cansado de aquel apartamento solitario, de no contestar al teléfono cuando me llamaban los amigos que aún se acordaban de mí. Por eso me dispuse a aceptar aquella oferta de trabajo.



Vanesa me recibió con amabilidad . El negocio que dirigía era un gimnasio que me pareció muy grande , solo para mujeres . Yo sería una especie de administrador, encargado ejecutivo de la empresa , a las órdenes directas de aquella dama que parecía ser la dueña .
Vanesa era una mujer alta, de mirada fría tamizada por sus modales cálidos y una voz suave que poseía la virtud de tranquilizar a quien la escuchaba . Las instrucciones eran sencillas : disciplina en los horarios, discreción con las clientes y eficacia en los trabajos que me encomendara .
Transcurrieron los días tranquilos, serenos , yo apenas salía de la soledad de aquel cubículo que se había convertido en mi despacho. Un día Vanesa- enterada sin duda de mis habilidades como pintor - me pidió un retrato, un dibujo simple a dos colores , un encargo sencillo, sin complicaciones que pude terminar en tan solo una tarde.
El dibujo reflejaba en tímidos trazos su rostro, pero sobre todo su mirada, lo que más me había fascinado .


Vanesa me mandó llamar cuando recibió el mensaje de que el trabajo estaba terminado . Recibió encantada el retrato . Lo contempló durante unos segundos que se me antojaban largos, como si quisiera escudriñar con detalle mi dibujo tan simple . Entonces Inclinó sus labios y me besó de una forma tan suave que pareció estremecerme .
Avanzamos unos pasos hasta alcanzar su despacho, un lugar semioscuro, poblado de retratos, de imágenes ...no pude por menos que mirarlas ...pero se me antojaron figuras extrañas, ininteligibles , eran trazos poseídos por una fuerza extraña, atractivos en su misterio, incluso en la fealdad de algunos de ellos . Quizás fuera tan solo fruto de mi imaginación espoleada por las imágenes, las sombras, la cercanía, el silencio , pero una perversa sensación se había apoderado de la calma, por un instante me pareció una estatua de hielo, fría y lejana . Inalcanzable . Ella cerró la puerta enseguida como si hubiera desvelado algún secreto desnudo, algún arcano inexplicable .

Durante varios días no pude ver a Vanesa . Por fin una tarde apareció. Ahogué un suspiro . Al verla la descubrí aún más elegante, más misteriosa , más sugerente .

Tal vez hipnotizado por su magia apenas era capaz de escuchar sus palabras . Cerró la puerta y me sonrió .

- “Sé que descubriste mi lugar secreto “.
- “Lo siento , no era mi intención. Estaba mirando la antesala y ...
- “No importa, no te preocupes “.

Volví a ver los extraños retratos , parecía haber nuevos cuadros y creí escuchar a los lejos unas voces ahogadas, sin duda producto de mis nervios .

Cuando Vanesa acarició con su beso tenue y prolongado dejando que sus labios pintados desgarraran mi cuerpo ya no hubo tiempo para otro movimiento .
Aquella sensación dulce, poderosa , amenazó con hacer explotar mi alma a la vez que sentía una liberación infinita, como si toda la energía se desparramara generosa, arriesgada, total . Tal vez duró poco tiempo pero yo me esforcé en prolongarlo y me pareció mucho más largo, mucho más profundo , sin límite ni decoro .
El silencio se abrazó a la nada, a un vacío que sin embargo resultaba sereno, reconfortante . El cuerpo desnudo de la mujer permaneció un instante más y lo pude recorrer de nuevo aunque fuera un suspiro .

Después reinaron la oscuridad , el sueño, el perfume embriagador . Y más tarde una insoportable gelidez , como la que había experimentado días antes al contemplar a aquella mujer desconocida .

Nunca más se volvió a repetir aquel encuentro . Durante semanas seguí con mi trabajo concienzudo y atento . Hablaba con Vanesa pero las palabras resbalaban como si lo vivido jamás hubiera tenido lugar .

Y cuando recuerdo aquel beso oculto , aquel desprendimiento, mi cuerpo tiembla, pero es un temblor sereno, como un bálsamo que aquietara las heridas abiertas . El recuerdo helado se ha desprendido de su temor , de su angustia, de su cruel frialdad . Quien sabe, tal vez fuera mágico y eterno . Tal vez alguna noche etérea vuelva a descubrirlo

Pero no, sé que nunca más se volverá a repetir . Y día a día descubro que sin ello ya no tiene sentido lo que hago .....



La carta concluye de forma abrupta, tal vez falte alguna página .
Las investigaciones policiales corroboraron lo que aquellas páginas contaron . Tan solo tres días antes de la muerte del Viejo pescador, un incendio había destruido el local de Vanesa Guimaraes. La dueña despareció sin dejar rastro aparente .
En el sobre donde se encontró la carta – sin duda incompleta- se encontraba una hoja más, la copia de un poema de Juan Ramón Jiménez .



"Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando;
y se quedará mi huerto con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincon de aquel mi huerto florido y encalado,
mi espiritu errará, nostalgico.

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando


La gestión internacional del ultimo Perón



La reciente celebración de las elecciones presidenciales argentinas donde se ha registrado el triunfo de una rama peronista (el denominado “kirchnerismo”) compitiendo contra numerosos candidatos desgajados del mismo tronco: Lavagna, Rodríguez Saa (apoyado por el ex presidente Menem) y la vorágine de varios países iberoamericanos zarandeados por populismos autoritarios del más diverso pelaje (casi siempre socialista) como los lamentables casos de Hugo Chávez en Venezuela y Evo Morales en Bolivia, han vuelto a poner el nombre mítico de Juan Domingo Perón en el horizonte.
Pero la política internacional del último gobierno del general tuvo poco que ver con la de los populistas actuales.
El FREJULI con la fórmula Perón- María Estela Martínez de Perón, obtuvo en las elecciones de septiembre de 1973 el 61,8 por ciento de los votos, un resultado aplastante frente al modesto 24,42 de la Unión Cívica Radical de Balbín.
Pese a las dificultades de todo tipo, comenzando por el asesinato de uno de sus fieles, José Ignacio Rucci, lo cierto es que la gestión de este gobierno que duraría apenas unos meses hasta la muerte de Perón en julio de 1974 resultó frenética. Y también aleccionadora en lo que se refiere e la política internacional, muy diferente a la que está practicando el extremista Hugo Chávez, quien en ocasiones parece invocar similares principios populistas como ese supuesto y fantasmagórico “bolivarismo“.
En su política exterior, el gobierno de Perón procuró mantener una línea moderada que evitara la confrontación de los meses anteriores de Raúl Lastiri y Héctor Cámpora (peronista de izquierda como Kirchner). Se suavizó la ley de inversiones extranjeras que tanto había molestado a Estados Unidos y Perón comenzó a intercambiar mensajes de amistad con Richard Nixon, el presidente americano.  En mayo de 1974 se firmó un importante convenio bilateral entre Argentina y Estados Unidos para la lucha contra el narcotráfico. De hecho, ya desde el mismo mes de octubre el canciller argentino Vignes abrió un importante canal de comunicación con el Secretario de Estado Henry Kissinger. El objetivo era claro: un nuevo diálogo bilateral Washington – Buenos Aires en el que se reconocía a Argentina su papel nuclear en el escenario iberoamericano de naciones.  Las conversaciones fructificaron en febrero de 1974 en la Conferencia de Tlatelolco (México) donde se fijó para el mes de diciembre un encuentro entre Perón y Nixon. Lamentablemente, la muerte del presidente argentino truncaría los planes.
En cuanto a la política iberoamericana, Perón se movió por el realismo dejando su idea de la “tercera vía“ para los titulares de las declaraciones pomposas. Consciente de que en aquellos momentos Argentina era la  única democracia de la zona (Uruguay, Brasil, Paraguay y Bolivia eran dictaduras), el gobierno peronista apostó por la moderación y las vías de diálogo. Por un lado, apoyó el reingreso de la Cuba de Castro en la OEA pero, por otro, firmó acuerdos bilaterales  de cooperación tecnológica con el Chile de Pinochet buscando ejercer una influencia positiva y beneficios para ambas naciones.
Es cierto que el viejo Perón mantuvo en su espíritu la idea de una gran Confederación Iberoamericana (algo así como la aspiración bolivariana de Chávez, pero en serio). Sin embargo, el rasgo fundamental de su política exterior no fue el sesgo ideológico sino el pragmatismo geopolítico.
Perón enterró las pesadillas montoneras de una Patria Socialista  y se fijó una línea de orden que él llamó “revolución en paz, pero dentro del sistema capitalista“. Sin embargo, la muerte del general, la increíble deriva del gobierno de María Estela Martínez y su poderoso valido López Rega, el azote terrorista violento y continuo y los golpes militares arruinaron sus buenas intenciones.
En 1974 Juan Domingo Perón trató de moderar la política argentina que tan sólo podía unirse en torno a su persona y a su mito, por ello entregó su vida ya enferma cuando asumió la Presidencia. No pudo detener las sucesivas catástrofes, pero con su personalidad poderosa y contradictoria,  con sus virtudes y errores, Perón tiene poco que ver con los Chávez, los Morales o los Ortegas de tiempos contemporáneos.